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Entrenamiento de palomas mensajeras para escape

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Hace unos días en el foro nos pidieron que escribiéramos algo sobre el entrenamiento de las palomas mensajeras. Este pequeño artículo lo vamos a enfocar como entrenamiento de mensajeras como palomas de escape para nuestros halcones, pues si el entrenamiento fuese dirigido a los vuelos de fondo y gran fondo tendría que ir asociado a un capítulo de alimentación.

En este mes que corre (finales de Junio) ya casi todos estamos finalizando la cría de nuestras palomas. Con veintiún a veinticinco días ya deben empezar a comer solas, es aconsejable que coloquemos los pichones en el suelo para que tengan mayor movilidad, agua y comida cerca, y comiencen a valerse por sí solos. Si por el contrario los dejamos en sus nidales las hembras empezarán una segunda puesta aún con los pichones en el nido, descuidando un poco su alimentación. Un buen grupo de pichones en el suelo llamará con su piar a los adultos que los alimentarán indiferentemente sean sus hijos o no, a la vez que aprenderán a alimentarse por sí solos viendo comer a los mayores.

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Tendremos en cuenta que ninguna paloma críe a nivel del suelo, pues inevitablemente agrediría a las jóvenes palomas cuando se acercasen a su puesta o a sus pichones que estuvieran criando, hasta el punto de terminar con la vida de alguna de nuestras jóvenes palomas.

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Mis reproductoras están todas voladas en casa, quiero decir con ello que todos los días abro el palomar de reproducción y los hago volar un mínimo de treinta minutos aunque sean forzados. Es una ventaja poder volar a los reproductores pues es un estímulo para los jóvenes el salir a volar con los padres. Si los reproductores o parte de ellos no están volados en casa debemos acondicionar un palomar exclusivamente para los jóvenes con algunos adultos que sí lo estén, pues con mes y medio deben comenzar a dar sus primeros vuelos de reconocimiento, animados por la compañía de algún adulto o hermano mayor. A veces nos encontramos con algunos pichones más tímidos, que estando ya completamente emplumados se resisten a salir del palomar como si temieran el mundo exterior. A éstos con delicadeza los cogemos y los colocamos fuera, repetiremos ésta maniobra hasta que se animen y realicen sus primeros vuelos.

A los tres meses están ya preparados para dar sus primeros vuelos de corta distancia; cogemos a los jóvenes y los metemos en cajas adecuadas para su transporte y nos retiramos a unos tres kilómetros aproximadamente para su primer vuelo. Les damos suelta y antes de que lleguemos a casa estarán todos allí.

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En éstos primeros vuelos suelo incluir en el bando de jóvenes palomas algunos adultos que les servirán de guía. Poco a poco vamos incrementando la distancia de los vuelos hasta llegar aproximadamente a quince kilómetros y sin la compañía de ningún adulto. Iremos alternando las sueltas desde los cuatro puntos cardinales. No incrementaremos la distancia de vuelo hasta que no tengan cumplidos los seis meses.

Cuidando estos detalles no perderemos ni una sola paloma…

Marco Castilho