Afortunadamente, y a pesar de que gracias a Dios los equipos de telemetría se han impuesto totalmente en el manejo de las aves de cetrería, los cascabeles siguen siendo hoy, junto con la caperuza, uno de los aparejos más significativos de cualquier ave cetrera. Como decía el maestro Félix, son la divisa que nos permite diferenciar en el campo a nuestro pájaro de todos sus congéneres salvajes; advierte al cazador, al agricultor o al excursionista de que ese pájaro tiene dueño; nos indica por dónde anda nuestro compañero de caza cuando el terreno es cerrado (monte bajo, olivares,…) o cuando sobrevuela por encima de nosotros en los vuelos de altanería; sabremos si se está bañando o debatiendo en la alcándara, en la percha o en el banco. En definitiva y sin ningún género de dudas, considero que este apero cetrero tiene suficientemente justificada su función(es) en el arte de cetrería.
Los cascabeles son quizás el único aparejo, de todo el equipo básico de cetrería, que no podemos fabricar nosotros mismos en la medida en que se precisa un herramental muy específico. Los primeros cascabeles que tuve los conseguí mediante un trueque que realice con Juan Orta, uno de los artesanos españoles de cascabeles más reconocidos a nivel mundial. Yo le regalé un bello libro de poemas cetreros ("Arte de Cetrería", de Juana de Castro) y él me mandó una pareja de sus cascabeles de estrella; quedé tan maravillado por aquella artesanía que cuando tuve mi primer pájaro, una bonita hembra de harris hawk de nombre "Filigrana", decidí calentarme la cabeza y regalarle unos cascabeles fabricados por mi; yo ya me había iniciado en la artesanía cetrera, construyéndome mis propias caperuzas, pihuelas, guantes e incluso me las ingenié para sacar un banco árabe de una lámpara de mesa; claro que la manufactura de cascabeles era otro cantar y aventurarme en esa empresa no fue precisamente un camino de rosas. Para un neófito resulta infinitamente más fácil construir una caperuza o un guante que un cascabel, entre otras cosas porque es más fácil conseguir las herramientas para el cuero (cueros, cutter, agujas, hilo,…) que para los cascabeles. Sin tener ni idea, sólo conseguir los materiales y utensilios necesarios fue toda una odisea para mi, tuve que indagar en herrerías, joyerías, matricerías, orfebrerías e incluso en platerías,…y así, poco a poco, me fui enterando del asunto. El tiempo fue perfeccionando mis primeras parejas, aumentando su sonido y reduciendo su peso; luego tuve la suerte de conocer y entablar amistad con Ricardo Velarde, excelente persona y mejor amigo. Ricardo Velarde posee la patente de los famosos Cascabeles Asbornos o de bellota, como se conocen en nuestro país, creados por Peter Asborno. Los sabios consejos que este experto artesano del metal me daba en los Sky Trials de Écija me ayudaron bastante a perfeccionar mis cascabeles.
De la misma manera que cuando decidimos comprar una caperuza comprobamos si le roza los ojos a nuestro pájaro o si tiene buena piquera, al comprar una pareja de cascabeles de cetrería debemos conjugar tres parámetros o características básicas: sonido, peso y durabilidad.
Hablar del sonido que deben tener los cascabeles de cetrería es difícil. Siempre se ha dicho que el sonido debe ser bordón y prima, es decir, uno grave y otro agudo, ya que el contraste de estas dos tonalidades los hace más audibles. En mi modesta opinión esto es relativo. Después de haber fabricado y probado cientos de parejas de cascabeles, puedo decir que para que un cascabel suene bien no es necesario que su sonido sea bordón y prima; en efecto, hay parejas de cascabeles en las que las dos piezas tienen el mismo sonido, o muy grave, o por el contrario, muy agudo, y se escuchan perfectamente en el campo (yo personalmente prefiero una pareja con sonido grave, ronco en ambas piezas). El famoso sonido de los cascabeles pakistaníes no es bordón y prima, sino que es un sonido medianamente grave. Es difícil precisar cuál es el sonido ideal de los cascabeles de cetrería, ya que no todos los oídos oyen igual, y lo que para mi puede ser un sonido excelente para ti puede no serlo,…sobre gustos no hay nada escrito.
Antes de colocar unos cascabeles nuevos a nuestro pájaro es recomendable usarlos un poco para que se "piquen" por el interior. Los cascabeles de cetrería cuanto más se usan mejor suenan; yo acostumbro a colgarlos en el manillar de la bicicleta, en el coche e incluso se los he colocado previamente al perro; el continuo movimiento del can o del coche hace que el sonido se afine, de manera que cuando se lo coloquemos a nuestro pájaro se escuchará mucho mejor y además estaremos más familiarizados con él.
Por otra parte, y a través de su sonido podemos saber si se han hecho a mano o si, por el contrario, se ha utilizado alguna maquinaria especializada (prensas automáticas) en su manufactura; cuando realmente se hacen a mano, con el dado, los embutidores y el martillo, todas las parejas tendrán un sonido propio y totalmente diferente unas de otras. Muchas veces te dicen "éstos están hechos a mano", y resulta que todas las parejas suenan igual, con idéntica tonalidad, ¿cómo es posible?, ¿no será que las piezas han sido moldeadas con una maquinaria automática de prensa y todas tienen uniformemente el mismo grosor, y consecuentemente el mismo grado de temple o afinación?. De todas las parejas que he sacado a la luz, nunca dos sonaron exactamente igual, siempre se apreciaba una pequeña o gran diferencia en sus sonidos, y es que, afortunadamente, la artesanía no es perfecta, y el día que lo sea, ya no será artesanía.
Una segunda característica que deben cumplir los cascabeles de cetrería es ser livianos. Si observamos los tarsos de un ave de cetrería veremos que a veces están excesivamente cargados: anillas, pihuelas, cascabeles, emisores y, en algunos casos, placas de identificación,…¡no sé como pueden levantar el vuelo en estas condiciones! Debemos buscar cascabeles ligeros de peso, pero no pequeños. En casi todos los antiguos tratados medievales de nuestro arte cinegético es fácil encontrar alusiones a los cascabeles de las aves de cetrería, y casi todos los autores coinciden en que éstos deben ser grandes, pero livianos en peso. Es lógico, pensad en las campanas de una catedral y de una ermita, ¿cuál se escuchará desde más distancia? Por eso, yo siempre suelo recomendar cascabeles grandes, aunque para algunas especies, como por ejemplo el gavilán, le queden estéticamente feos ... cuando estés en el campo, con el ave extraviada, seguro que agradecerás que sean grandes. Los cascabeles "Filigrana" que yo fabrico tiene un peso que oscila entre los 10-12 grs. (la pareja) para las hembras de azor, halcón, harris,... y 7-9 grs. (la pareja) para los machos. Los de gavilanes, cernícalos y esmerejones tienen un peso alrededor de 6 grs. (la pareja).
Una última cualidad que debemos tener en cuenta antes de adquirir unos cascabeles, y que es difícil de ver en el momento en el que se realiza la compra, es la durabilidad de los mismos. Partiendo de la base de que ninguna pareja artesana de cascabeles es eterna, la durabilidad va a estar determinada por dos factores fundamentales:
En primer lugar por la tenacidad, que no dureza, de los materiales (metales y soldaduras) utilizados. La tenacidad es la resistencia que opone un metal a romperse o deformarse, y en este sentido unos son más tenaces que otros: por ejemplo el latón (aleación de cobre y zinc) es mucho más tenaz que el cobre. Los cascabeles de Pakistán son famosos por su magnífico sonido, pero también por su corta duración, ya que están fabricados con materiales y soldaduras poco tenaces. Recuerdo una ocasión en la que tuve que cambiar urgentemente la recién estrenada pareja de cascabeles pakistaníes de mi hembra de harris hawk, ya que en el primer lance de la mañana a liebre salvaje, el ave se quedó literalmente con medio cascabel en cada tarso…… y para colmo la liebre se nos escapó.
Otro factor que va a determinar, aunque en menor medida, la durabilidad de los cascabeles son los correones o porta-cascabeles que usemos. Cuando acudo a jornadas o certámenes cetreros, obviamente y como artesano, voy observando los cascabeles de las aves que allí se encuentran, y a veces veo algunos que descansan totalmente sobre el banco, la percha o sobre el mismo suelo, debido al correón tan excesivamente holgado que tienen; esto hace que los cascabeles se golpeen más fácilmente, amén de lo mal que quedan desde un punto de vista estético. En mi modo de ver, los porta-cascabeles deben tener en un principio muy poca holgura, sólo la justa, de manera que cuando el ave se sienta incómoda y comience a tocárselos no termine dejándolos extremadamente anchos; suelo recomendar las bridas que utilizan los electricistas, forradas de plástico termo-retráctil, ya que una vez ajustadas y con la holgura justa no suelen dar de sí por mucho que se toque el pájaro, siendo muy seguras. Los correones los colocaremos siempre por encima de las pihuelas.
Una práctica bastante en desuso en la actualidad es el cascabel de cola en los accipítridos; su complicada colocación en las plumas centrales de la cola, ha hecho que su uso sea cada vez menor, siendo desde el punto de vista de algunos, donde mejor y más durabilidad tienen los cascabeles. Nunca he tenido la ocasión de probar este tipo de cascabel; si he probado otro método muy utilizado por los aficionados norteamericanos que es el cascabel de cuello, que se coloca rápidamente mediante un cordón engomado; me dió muy buenos resultados, ya que al más leve movimiento de su cabeza sonaba el cascabel; el problema es que en el cuello sólo le puedes colocar una pieza, con lo cual suena menos y además el ave corre el riesgo que en algún lance quede enganchado con un rama, con una pluma o con la pata de una liebre. Es delicado.
Además de estos dos factores básicos, la tenacidad y los correones que usemos, la durabilidad de los cascabeles también va a estar en función del ave con la que trabajemos. Un azor por ejemplo, por su naturaleza nerviosa e inquieta, suele debatirse más que un harris hawk o que un halcón y, consecuentemente, los cascabeles trabajarán mucho más. Igualmente, considero que la pieza de caza a la que dediquemos los lances también puede influir en la durabilidad de los cascabeles. Así por ejemplo, en los lances a conejos y a liebres los cascabeles suelen sufrir mucho más que en los lances a palomas o a perdices. Los roedores ocasionan multitud de golpes, volteretas, arrastres, etc,…perjudicando más al cascabel que no cesa de golpearse.
Algunos cetreros para velar por la durabilidad de los cascabeles sólo los usan cuando salen a cazar. No soy partidario en absoluto de esta costumbre ya que, a parte de ser penoso para el cetrero y para el pájaro andar quitando y poniendo todos los días los cascabeles, la función de éstos va más allá de la localización del ave en la caza. Como apunté en el principio del artículo, los cascabeles son una fuente de información sobre el estado del pájaro (si se debate, si se baña, si reposa tranquilamente…); "Alba", la hembra de harris hawk de mi querido amigo Manuel "El Quinto", nació con la habilidad de desatar la lonja de la percha cuando su dueño la enjardinaba; una tarde, cuando Manuel llegó del trabajo, "Alba" había desaparecido totalmente, y de no haber sido por los cascabeles jamás la hubiésemos recuperado. Por otra parte, un ave de cetrería sin cascabeles es como un jardín sin rosas.
En el fondo, hablar de cascabeles de cetrería es hablar de unión, de comunicación; la magia de su manufactura convierte el burdo metal en el hilo sonoro e invisible que nos une en el aire a centenares de metros, la llave de la libertad. Pero la magia es un secreto, y los secretos…secretos son.
Un saludo.
José Manuel Gamito González
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Enviame tu telefono al correo collestret@hotmail.com es para poder hablar contigo sobre ell tema, el escrito sobre cascabeles es precioso y hecho por un gran aficionado. Atentamente
Ignasi curcó |
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Felicidades por ese articulo, merece 2 y 3 y 4 y mas leidas |
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Tu árticulo es muy bueno, más o menos como todo lo que haces en cetrería.
änimo y sigue con tus aportaciones a nustro querido arte. |
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Gracias por esta pieza literaria, es excelente.
Ya que arroja una luz sobre la importancia del
uso de los cascabeles y a mi pensar no importa
en que siglo se este. Los cascabeles en cetreria
se seguiran usando por mucho tiempo. |
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yo queria preguntar donde se pueden comprar articulos de cetreria en canarias |
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Lo he leido 2 veces y esta muy bien,me gusta!!
jors. |
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muy bien esta esa lectura, muy buena si.
gracias por compartir ese sentir. |
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Comentarios sobre el Articulo: de los cascabeles de cetrería
por: José Manuel Gamito González
para acceder al artículo podeis pinchar aquí:
http://www.cetreria.com/general/cascabeles/ |
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