Mi nombre es Manuel Vigo García, tengo 15 años, vivo en Cantabria y me considero un gran amante de la cetrería.
Todo comenzó por casualidad, a veces, observaba con mucha curiosidad a estos pájaros, cuando los veía por la tele, o cuando me enteraba de alguna noticia sobre ellos …
Un día ví un espectáculo en un zoológico en el que una gran cantidad de rapaces demostraban al público sus cualidades, buitres volando al puño, águilas perdiceras cogiendo carne al aire, picados de águilas reales y de peregrinos, etc, Me quedé asombrado al ver aquel espectáculo tan impresionante, era algo diferente a cualquier cosa que hubiera visto en mi vida, ver como cazan esas aves tan poderosas, era una experiencia inolvidable, me enamoré de aquellas aves y todo el día estaba dándole la paliza a mis padres para que me volvieran a llevar a ver aquello que tanto me había marcado.
Seguí escuchando noticias de aves, incluso descubrí que un guarda que cazaba con nosotros era cetrero, y cuando le observaba se me caía la baba.
Un día pensando, me pregunte, ¿y porque no intentar realizar yo también este arte que cada vez que entro en contacto con el, tan bien me siento y tanta satisfacción me produce? Si se que debe ser muy difícil pero ¿porque no intentarlo? Empecé comprándome un par de libros sobre cetrería y cada vez estaba más y más pillado, mis padres me apoyaron en todo momento a que siguiera adelante ( cosa que les agradezco enormemente ) si en verdad era tal mi pasión sobre este arte.
Una tarde mi madre me llamó por teléfono y me comunicó que había estado hablando con un cetrero que había visto por la calle ( le reconoció porque iba con la lúa y con el herramental ) entonces ni corta ni perezosa se acercó por curiosidad y le habló de mi al cetrero.
Con toda la amabilidad del mundo este, la explicó que encantado de ayudarme en todo lo que pueda. Entré en contacto con el y me dijo todo lo que tenía que hacer para empezar ya un poco en serio. Luego descubrí que esta persona era un miembro de la asociación cántabra de cetrería.
Entonces me hice socio de AECCA y empecé a comprar libros e incluso videos, y a aprender todo lo que pude, buscando fuentes en todos los lugares, internet, revistas especializadas etc.
Un año más tarde volví a cazar con aquel guarda del que os he hablado con anterioridad, y le expliqué mi afán por practicar este arte, el estuvo también encantado en ayudarme en todo lo que pudo, también este resultó pertenecer a la asociación cántabra de cetrería. Poco a poco me iba socializando y conociendo a gente de la asociación lo cual es muy importante, ya que aprendes mucho con sus conocimientos ya que ellos están siempre encantados de prestártelos.
Cuando empezamos a cazar ciervos una vez más con aquel guarda, íbamos por la mañana al monte después comíamos e íbamos por la tarde, pero él en su vivienda tenía dos preciosos halcones peregrinos, eran impresionantes y cada vez que los veía me llenaban de pasión y de ilusión.
Siempre que salíamos de caza aprovechábamos por la tarde, justo antes de salir al monte, sobre las 5:00 para darles de comer, introducirlos al señuelo, un día les cambiamos las pihuelas, en fin, una serie de cosas, gracias a las cuales yo pude entender mejor este arte ya que el guarda con sus explicaciones y con sus respuestas a mis dudas, me iba enseñando poco a poco los secretos de la cetrería, también me contaba anécdotas o historias sobre lances que había realizado etc.
Llegó uno de los días más especiales para todo amante de estas aves, la primera toma de contacto. Me dijo que cogiera el ave para darlo de comer, y bueno, os podéis imaginar, el corazón me dio un vuelco, y mientras me ponía el guante o lúa como se suele llamar en lenguaje cetrero, yo miraba atónito a la rapaz, la cual, me inspiraba respeto y una gran admiración, el guarda me dijo como debía cogerla y las pautas a seguir para manejar a un pájaro con total seguridad. Una vez en el puño yo me sentí la persona más especial del mundo, tenía a una rapaz en mi brazo, era algo maravilloso un momento que no creo que olvide jamás. Le di de comer un pollo y mientras comía yo le miraba con una satisfacción, como a una madre cuando nace su hijo y le dejan tocarlo.
Aquella experiencia permanecerá en mi memoria todo el resto de mi vida de eso estoy seguro.
Bueno, mis padres me han prometido este año que si saco buenas notas para reyes me comprarán un pájaro y el herramental para poder manejarlo, según los consejos del guarda la mejor elección para mi era un harris ya que cazo en cotos llenos de conejo y liebre y bueno estaba seguro de que me lo iba a pasar como los indios con mi ave, además de que no es un ave conflictiva a la hora del adiestramiento, y es ideal para comenzar.
Bueno eso es todo, sé que os he contado un poco sobre mi vida pero bueno quería compartir con vosotros las sensaciones que he tenido desde que empecé, y quizás alguien se siente algo identificado con lo que he contado, gracias por vuestra atención.
Saludos y agradecimientos a los dos grandes cetreros que me han iniciado en este arte y que sin alguno de ellos quizás no hubiese conseguido llegar hasta aquí en tan poco tiempo.
Manuel Vigo García