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Por Manuel Vázquez.
Inicio: Esta historia comenzó en una fría mañana del mes de octubre cuando al amanecer desperté sereno con una esperanza en el corazón… pues iba a conocer a mi futuro maestro cetrero. Habíamos quedado el día anterior aun sin conocernos, allí estuve a la hora fijada y de repente un hombre con aspecto sereno se acerco a mi y me estrecho la mano y en ese momento supe de quien se trataba, aquel hombre de nombre Juanse me pareció muy agradable pues no tenia prisas en hacer las tareas del día… primero fuimos a su casa cuando entre me encontré con la sorpresa de… una bretona de color blanco y café que saludaba alegremente como si te conociera de toda la vida. Entramos cojimos lo necesario para mi futuro maestro y partimos ha comprar codornices para sus aves y ah recoger a otro amigo para charlar e ir a una librería para ojear libros sobre cetrería. Pasamos una mañana muy entretenida y se me paso volando. Cuando llego la hora de despedirse me quede algo triste pero justo en viaje de ir a mi casa Juanse me dijo que si quería quedarme esa tarde y salir a volar su cernicala Umbría y quedarme a comer a su casa y yo acepte. Cambiamos rumbo a la casa de mi futuro maestro y cuando llegamos nos sentamos en el sillón y me puso unos videos de los vuelos de Umbría de los cuales se me quedaron clavadas algunas escenas como una en la que salía su cernicala cojiendo una paloma de tamaño mediano… después de ver todos los videos estuvimos charlando un rato y de repente se abrió la puerta y entro una mujer bastante alta la cual su puse que seria la esposa de mi maestro, era muy agradable, y me saludo alegremente. Comimos con apetito asta saciar nuestro hambre y Juanse fue hacia su habitación y me dejo unas botas para salir al campo ya que yo al no saber que saldríamos al campo no me puse mis botas. Cojimos a la bretona llamada Alba y subimos a la furgoneta y partimos hacia las mudas donde Juanse mantiene a sus 3 aves. Coge la cernicala, la pesa, la encaperuza y partimos de nuevo viaje hacia el campo de vuelo al llegar mi impresión fue desmesurada al ver que el campo eran unas inmensas praderas con varios árboles y arbustos desordenadamente ordenados. Llegamos y Juanse le pone el emisor a la cernicala y partimos hacia una ladera, en el camino Juanse me explica que hay que buscar el viento a pico del ave y encontrar un sitio donde este todo despejado. Llegamos, me dice que me aparte un poco y desencaperuza a la pájara esta al ver la luminosidad mira atenta a todo el campo y se decide a salir después de una sacudida. Vuela rasa al suelo pero de repente empieza en lo lejano a tornear en la vertical cuando esta alta viene hacia nosotros pidiendo la codorniz cernida pero Juanse decide dejarla volar un poco mas… seguimos caminando raudos y cuando vuelve Juanse me pregunta que si estaba preparado y yo afirme embobadamente, saca la codorniz del morral y cuenta asta 3 y zassss la codorniz sale en vuelo rauda como una perdiz, Juanse grita para animar a la cernicala y los 2 corremos a toda mecha pero fijándonos en el vuelo del pájaro. La cernicala baja en picado y sacude a la codorniz cuando esta cae al suelo y la cernicala sobre ella… la ha matado, me dice Juanse, yo emocionado dejo un amplio espacio entre la cernicala y yo, y Juanse acude para cogerla al puño alabándola como de un gran campeón de carreras se tratara. Decidimos irnos hacia una colina para sentarnos mientras la pájara se ceba sobre su presa al llegar allí juanse me dice que me convendría empezar ha practicar cetrería con un cernícalo aunque yo ya tenia una lechuza común. Yo escuchaba atentos los consejos de mi maestro. Cuando vemos que la cernicala empieza a limpiar su corto pico sobre la Lua Juanse decide encaperuzarla y partir hacia las mudas para dejar la cernicala y dar de comer a su otro cernícalo y a su gavilana. Cuando llegamos a las mudas Juanse volvió a pesar a su cernicala y la dejo en la muda. Al dejarla me dijo que me estará muy quieto y que no mirara fijamente al gavilán cuando lo diera de comer ya que es un pájaro muy nervioso. Juanse entro en la muda de su gavilán con el puño en alto y lo cojio, No había visto en mi vida pájaro mas sensacional y con mas cara de loco. Comía con ansias y rápidamente. Mientras le daba de comer Juanse me explico que eran pájaros con un rápido metabolismo y que hace falta darle de comer 2 veces al día.
Al terminar de dar de comer al gavilán lo devolvió a su muda y partimos viaje hacia mi casa al llegar me dio un fuerte apretón de manos y en ese momento supe que aquel hombre sereno seria apartir de ese día mi maestro cetrero y casi a diario me iba a buscar a mi casa o a la salida del colegio asta el principio de muda, en el mes de diciembre adquirí mi cernícalo al cual estuvimos dedicando bastante tiempo y le estamos dedicando.
Este pequeño articulo se lo quiero dedicar a Juanse y a Neska mi Lechuza Común fallecida.
Gracias por la atención y un saludo.
Manuel Vázquez García (Manuvaz)
