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Notapor Hálcon del Céfiro » 14 May 2004, 21:16

Oftalmología en las Aves

Primera Parte: Anatomía, Examen, y Técnicas Diagnósticas
A.a Michelle Willis, DVM, and David A. Wilkie, DVM, MS


Traducido por Marco Compagnucci Sánchez, DVM
Editado por Tania Monreal Pawlowsky

Translated and reprinted with permission from The Journal of Avian Medicine and Sugery.
The Journal of Avian Medicine and Sugery No.13, Vol.3.


Abstract: En la primera parte de este informe se provee de una revisión de la anatomía ocular básica de las aves, y son repasados los pasos para realizar un examen oftalmológico completo de las aves. Adicionalmente se revisan de forma general las técnicas diagnósticas oftalmológicas.

Palabras clave: Oftalmología aviar, anatomía ocular, examen oftalmológico, técnicas diagnósticas oftalmológicas.


Introducción
La medicina aviar como especialidad continúa evolucionando, y con esta evolución aparece un aumento del interés en una variedad de subespecialidades órgano-específicas involucradas en el manejo clínico de aves de compañía y de aviario. Los objetivos de este artículo son 1) repaso de la anatomía básica del ojo de las aves, 2) discutir el examen oftalmológico y los procedimientos de diagnóstico, y 3) dar una visión general de los procesos oftalmológicos que afectan a las aves de compañía, con énfasis en las psitácidas. Las primeras dos secciones se discutirán en la primera parte, mientras que las enfermedades oftalmológicas serán repasadas en la segunda parte.


Anatomía del ojo de las aves

Anexos
Los párpados de las aves son finos y algunas veces transparentes. El párpado inferior normalmente tiene una lámina fibroelástica tarsal.1 Las glándulas de Meibomio están ausentes.2 La conjuntiva es morfológicamente similar a la de los mamíferos. Aunque no documentado en aves de compañía, un tejido linfoide asociado a la conjuntiva ha sido caracterizado en pollos; este tejido probablemente está asociado a inmunidad local.3,4 La membrana nictitante está bien desarrollada y es de movimiento activo. En muchas especies de aves, esta estructura está localizada en el aspecto dorsonasal del ojo por encima de la córnea, y se mueve por la contracción del músculo piramidalis o piramidal, que tiene su origen en la esclerótica posterior.5 El tendón del músculo piramidalis gira alrededor del nervio óptico a través de un cabestrillo formado por el músculo quadratus o cuadrado. Los dos músculos están inervados por el VI par craneal.6 No hay ninguna glándula propia de la membrana nictitante; sí hay una glándula lacrimal inferotemporal al globo, y una glándula de Harder está adyacente a la esclerótica posterior, cerca de la base de la membrana nictitante, pero no como parte de esta. Los músculos extraoculares oblicuo y recto son delgados y están poco desarrollados, y ningún grupo de músculos retrobulbares verdaderos está presente. Movimientos de la cabeza son los que compensan la poca movilidad del globo ocular. Dos puntos lacrimales drenan secreciones al conducto nasolacrimal y a la cavidad nasal.
La órbita de las aves es grande e incompleta.5,7 Los senos paranasales del cráneo de un ave (en especial el seno infraorbital) están normalmente involucrados en enfermedades respiratorias de vías altas y, debido a su proximidad con la órbita, pueden acabar involucrados en enfermedad orbital secundaria y enfermedad del globo.

Globo
Existen tres tipos de formas de globos: planos, tubulares, y globulares. La forma está dictada por la presencia de cartílago en la esclerótica posterior y por los osículos esclerales, los cuales reposan caudales al limbo como una serie de membranas óseas imbricadas.5 En psitácidas y paseriformes, que normalmente tienen cráneos estrechos, la forma típica del globo es la plana, con una longitud antero-posterior corta y con segmentos posteriores del hemisferio relativamente grandes.

Segmento anterior
La córnea de las aves es más fina que la de los mamíferos y tiene una capa de Bowman (membrana limitante anterior consistente en una fina capa de estroma condensado) por debajo del epitelio, similar al de la córnea humana.5 El iris contiene pigmentos lipocromos, que varían de color entre aves de diferentes especies, edad y sexo. La musculatura del iris de las aves está compuesto principalmente por fibras de músculo estriado, con cantidades variables de fibras no estriadas.9 El músculo estriado permite que la función pupilar esté parcialmente bajo control voluntario.5 La lente del cristalino está rodeada por una cápsula que contiene un epitelio metabólicamente activo en su porción anterior.10 La región ecuatorial contiene una almohadilla anular que no es ópticamente activa pero que puede tener una función nutritiva. El córtex o córtice y el núcleo abarcan la mayor parte del tejido. En las aves, el proceso de acomodación tiene mucha más variación interespecífica e intervienen una combinación de cambios en la curvatura córneal, movimiento anterior y deformación de la lente.10

Segmento posterior
El humor vítreo de las aves es comparable al de los mamíferos. La anatomía del fondo ocular de las aves, en cambio, es única en muchos aspectos. La retina es atapetal (no poseen tapetum lucidum) y avascular, nutrida primariamente por la membrana coroides, que se encuentra localizada bajo la retina. El pecten, una estructura tipo abanico altamente pigmentada y vascularizada, se proyecta en el humor vítreo desde la cabeza del nervio óptico.11 Esta estructura tiene varias supuestas funciones; muchos investigadores creen que funciona para la nutrición retiniana aciliar (independiente de los cuerpos ciliares).12 Bastones y conos fotoreceptores están presentes en la retina de las aves, conteniendo los conos gotitas de aceite. Aunque su función exacta sea desconocida, se cree que estas gotitas filtran la luz que entra en los conos.13 Un área centralis (región de alta densidad en conos) está normalmente presente, pero la presencia y número de fóveas (un foso retinal donde las capas más internas de la retina se han echado a un lado para permitir la estimulación de los conos por la luz directa) es especie dependiente.5 Como se ha indicado anteriormente, la cabeza del nervio óptico se encuentra situada por debajo del pecten, lo que oscurece su visión oftalmoscópica. En las aves, hay un 100% de decusación del nervio óptico.

Examen Ocular y Técnicas Diagnósticas
Anamnesis y examen físico
Realizar una buena anamnesis en la que se incluya la duración y las características del problema ocular es esencial. Hay que prestar especial atención al apetito, la dieta, el manejo, transporte reciente o exposición a otras aves, enfermedades anteriores y signos concurrentes de enfermedad sistémica (tipo y color de las heces y uratos; calidad de las plumas, pico y piel; prurito; cambios de comportamiento). Muchos de los signos clínicos de las enfermedades primarias oftalmológicas (hiperemia conjuntival, descarga ocular, uveitis anterior, exoftalmia) pueden acompañar a enfermedades sistémicas infecciosas o no infecciosas, por lo que uno debe examinar el ojo siempre fijándose en el estado físico general. Por esta razón, las pruebas hematológicas y los análisis bioquímicos del plasma son componentes estándar de los datos básicos en casos de aves que presentan problemas oftalmológicos.
En general, las técnicas de examen oftalmológico utilizadas en otros animales, como la tinción con fluoresceína, examen citológico, cultivos bacterianos y fúngicos, y tonometría, pueden utilizarse en aves, con el factor limitante en algunos casos del pequeño tamaño del ojo. Para ser consistente y preciso, es mejor aplicar un método sistemático para el examen ocular, siendo el mismo para todas las especies. Antes del examen focalizado o enfocado, se debe examinar la apariencia general de la cabeza y de la región periocular. Evaluar la posición ocular, movilidad y simetría del globo, así como tamaño y simetría de las pupilas. Se debe observar el estado de las plumas perioculares y buscar indicios de descarga ocular, incluyendo descarga de los ollares o nostrilos, lo cual puede indicar que el tracto respiratorio superior está también relacionado con el problema.

Evaluación de la visión y la función de los nervios craneales
En las aves, el valorar la visión puede ser todo un reto. Muchas aves tienen un comportamiento de no confrontación o desplazamientos de la membrana nictitante más que una respuesta de amenaza, que es fácil de obtener en muchos mamíferos de compañía. Pérdida unilateral de visión está algunas veces asociada con posturas anormales o ladeos de la cabeza.14 Algunas aves se fijarán en un objeto de color brillante y seguirán su movimiento. El movimiento de los párpados y su funcionalidad pueden ser evaluados con un golpecito suave en la parte lateral o medial de la región periocular. Se puede realizar mediante un toquecito suave con la yema del dedo o con un hisopo. Un hisopo también puede ser utilizado para valorar la sensación corneal: estirando una hebra del algodón para cosquillear la córnea, acercándose lateralmente al ave (para no estimular la visión). Las aves no tienen músculos de expresión facial;15 el músculo obicularis oculi está documentado como inervado por la rama mandibular del V par craneal.16
El reflejo pupilar a la luz se puede obtener en las aves, pero su interpretación se complica por el hecho de que la constricción y dilatación pupilar pueden ser voluntarias, incluso sin una estimulación retinal directa. Debido a que los nervios ópticos se decusan completamente, un reflejo consensuado a la luz no es anticipado.17 La respuesta aparente observada en el ojo contralateral ha sido atribuida a la estimulación indirecta de la retina contralateral a través del fino hueso orbital. Sin embargo, esta teoría ha sido recientemente desafiada por la observación de que 13 de 18 gallinas con una sección unilateral experimental del nervio óptico no exhibieron una respuesta directa en el ojo operado pero sí una respuesta indirecta. Los ojos no operados mostraron respuestas directas pero no indirectas.18
Un examen más preciso del ojo de las aves requiere de una contención cuidadosa, una fuente de luz focal brillante, e idealmente algún método de magnificación. Un ave puede ser contenida con una toalla enrollada bajo el cuello y alrededor de las alas; el que aguanta al ave puede sostener la cabeza por la base del cráneo para tener una mayor estabilidad de la cabeza. Si una contención provoca estrés, puede ser necesario el uso de anestesia inhalada para facilitar el examen.




















Figura 1: Toma de muestra del fórnix conjuntival dorsal de una cacatúa para cultivo bacteriológico.

Evaluación de la producción de lágrimas
Williams da como datos del test de Schrimer 8 ± 1.5 mm (media + - DS) en grandes psitácidas como el loro gris africano (Psittacus erithacus) y 4 ± 1 mm en pequeñas especies como loris y coenuros ( las tiras estándar de 6 mm se recortan a 4 mm para facilitar su uso en las pequeñas bolsas conjuntivales).8 La producción de lágrimas también puede ser estimada por el test de rojo fenol, que ha sido recientemente valorado en perros.19 Aunque este test aún no ha sido evaluado de forma crítica en aves, el menor tiempo requerido para realizar el test y el fino calibre del hilo pueden hacer de éste un método apropiado para comparar resultados entre aves de la misma especie. Siempre realizar los test de lágrimas antes de aplicar cualquier sustancia en la superficie ocular.

Cultivos
Muestras para cultivos y determinación de sensibilidad antibiótica deberán ser tomadas antes de aplicar ningún anestésico tópico. La conjuntiva del párpado superior, que es menos móvil, es la recomendada para tomar muestras con mayor facilidad (Figura 1); Las muestras de la córnea deben ser tomadas del centro y de los márgenes de la región afectada. Hisopos pequeños de rayón o de algináto de calcio (p.e. Mini-tip, Becton Dickenson Microbilogy Systems, Cockeywsville, MD, USA, o Calgiswab, Spectrum Laboratories, Dallas, TX, USA) son más compatibles con la pequeña anatomía del ojo de las aves y son mejores que los grandes a la hora de evitar que se contaminen con los márgenes de los párpados o la piel facial. Las muestras tomadas con torundas pueden cultivarse en un medio apropiado para bacterias y hongos inmediatamente. Si va a haber un retraso entre la toma de muestras y el cultivo, asegurarse de que la muestra se guarde en un medio de transporte húmedo. Intentos de aislar Chlamydia o Mycoplasma puede requerir de mayor cuidado en el manejo y en los requerimientos de crecimiento. Antes de tomar las muestras, contactar con el laboratorio para recomendaciones específicas en el envío de muestras.
En un estudio de la flora conjuntival del ojo de 117 aves exóticas (5 ordenes) cautivas y clínicamente normales se aislaron bacterias en el 83% y hongos en el 14% de los animales.20 En psitácidas, Staphylococcus o Corynebacterium fueron las especies predominantes identificadas, mientras que en las aves no psitácidas, una población bacteriana mixta era más común. Organismos Gram-negativos fueron aislados con más frecuencia en Struthioniformes y Anseriformes; este hecho puede estar relacionado con los hábitos alimentarios y el ambiente de estos órdenes. Mycoplasma no fue detectado, pero los autores comentaron que el método podría no haber sido el adecuado. El examen citológico de las células conjuntivales de las aves seleccionadas no revelaron inclusiones de Clhamydia; Sin embargo, el número de aves examinadas no fue precisado.

Examen del segmento anterior
El segmento anterior del ojo puede ser examinado con magnificación (p.e, una lupa de cabeza o unas lentes de magnificación) y una fuente de luz brillante (p.e, un transiluminador Finhoff, un otoscopio de cabeza, o, idealmente, una lámpara de hendidura o el rayo partido de un oftalmoscopio directo). El párpado inferior es mucho más móvil que el superior. La membrana nictitante es muy móvil y es la responsable de repartir la película lacrimal por la córnea. La membrana nictitante es de clara a moderadamente opaca, dependiendo de la especie, y se mueve rápidamente a través de la córnea. Cuerpos extraños pueden quedar atrapados bajo la membrana nictitante, provocando una irritación e inflamación considerables. El margen principal del tercer párpado puede sujetarse con un fórceps atraumático (p.e. un fórceps Graefe) para su examen. La córnea debe estar limpia y húmeda. La esclerótica no se puede observar en muchas aves debido a la estrecha inserción de los párpados en el limbo. Enfocando un fino rayo de luz en la córnea y observando entonces cualquier dispersión de luz en la cámara anterior es el método utilizado para valorar la claridad de la cámara. La apariencia del iris varía entre las diferentes especies, pero debe tener una textura suave y uniforme. La vasculatura del iris es extensa pero puede estar oscurecida por los pigmentos.5 La superficie anterior de la lente es casi plana en psitácidas; debe ser suave y ópticamente limpia.
Las pupilas de las aves no pueden ser dilatadas con medicamentos; sin embargo, parece que hay diferencias entre especies así como sensibilidades a la absorción sistémica aparente de estas sustancias.9 En un estudio con cacatúas (Cacatua sp.), loro gris africano, y amazonas de frente azul (Amazona aestiva), fueron evaluados varios medicamentos tópicos autónomos y curariformes con y sin agentes de superficie.9 Vecuronium ó vecuronio (1 gota seguida de 1 gota 2 minutos después de una solución de 0.8 mg/ml de 0.9% NaCl) sin la administración de agentes penetrantes de superficie en un ojo produjo una dilatación pupilar más consistente y grande en las tres especies, con mínimos efectos secundarios.9 Cuando un agente de superficie (1% saponina) fue añadido al vecuronium, una cacatúa tuvo un colapso y murió antes de que se le pudiera administrar la neostigminia. Este resultado fue atribuido a la absorción sistémica aumentada de vecuronium provocada por el agente de superficie, ya que el mismo paciente no desarrolló efectos secundarios sistémicos cuando se le dio la misma dosis de vecuronium sin la saponina. Se recomienda monitorear la respiración , y se debe tener una anticolinesterasa (p.e. neostigminia) para administrarse inmediatamente vía endovenosa en el caso de darse una complicación. A menudo, la pupila se puede dilatar lo suficiente sólo oscureciendo la habitación y utilizando un nivel bajo de iluminación para examinar el fundus.14

Examen del segmento posterior
El cuerpo del vítreo debe ser transparente y estar formado. Hebras opacas del vítreo, hialosis asteroide, y sineresis (licuefacción del vítreo) pueden indicar una inflamación intraocular anterior. La retina de las aves es típicamente gris, con grados variables de pigmento y matices rojizos asociados a la coroides que se encuentra por debajo. El pecten fuertemente pigmentado, con forma de acordeón, se posa sobre la cabeza del nervio óptico, oscureciendo su visualización. El segmento posterior puede ser examinado por oftalmoscopía directa o indirecta. Los mejores resultados se obtienen mediante oftalmoscopía indirecta con una fuente de luz focal y una lente condensadora (una 28D, 30D, 40D, 60D, o 90D, pueden ser útiles, dependiendo del tamaño del ojo).

Evaluando la presión intraocular
El uso del tonómetro de Schiotz es sólo conveniente en grandes aves, e incluso entonces el instrumento puede ser molesto para el examinador y estresante para el animal. El Tonopen (Tonopen-XL, Mentor O&O, Norwell, MA,USA), un tonómetro de aplanación, ha demostrado que puede dar lecturas en ojos con un diámetro corneal mínimo de 9 mm (p.e. el ojo de un loro amazonas)21 (Figura 2). Con diámetros corneales de 5 mm (p.e, el ojo de una carolina) a 9 mm, la lectura resulta limitada, y con diámetros corneales inferiores a 5 mm (p.e, el ojo de un periquito), las lecturas no son fiables. En una serie de exámenes tonométricos en 275 aves con ojos sanos, los datos de presión intraocular fisiológica, tomados con Tonopen, fueron entre 9.2 y 16.3 mm Hg. Se deben aplicar anestésicos tópicos sobre la superficie corneal de 10 a 15 segundos antes de medir la presión intraocular. De forma alternativa, la presión intraocular puede ser estimada presionando levemente una torunda de algodón húmeda contra la córnea anestesiada.14 En un ojo normal, la córnea cederá sólo un poco (1-2 mm) y de forma simétrica con el otro ojo, mientras que con hipotonía (asociado con uveitis), la córnea cederá mucho más. Presión intraocular aumentada también puede ser estimada con este método, y los resultados pueden acompañarse por otro tipo de indicadores de glaucoma.



















Figura 2. La presión intraocular puede estimarse de manera confiable con un tonómetro de aplanado (Tonopen-XL, Mentor O&O, Norwell, MA, USA) en aves de tamaño mayor (ej: aquellas con diámetros corneales de >9mm) después de administrar un anestésico tópico.

Examen citológico
Los casos en que está indicado un examen citológico incluyen conjuntivitis y úlceras corneales que van acompañadas de un infiltrado inflamatorio. También masas perioculares, como aquellas que impliquen los senos o los párpados, deberían ser aspiradas para ser examinadas. Para obtener una muestra conjuntival, la superficie palpebral del párpado superior es de más fácil acceso. Una gota de anestesia tópica debería administrarse de 15 a 20 segundos antes de tomarse la muestra, y cualquier exceso se puede retirar con una torunda de algodón. Las células de la conjuntiva o de la córnea se pueden debridar fácilmente con una espátula estéril de platino Kimura (Storz, St. Louis, MO). De forma alternativa, un pequeño cepillo estéril puede ser utilizado para exfoliar células conjuntivales o corneales.22 Las células obtenidas se depositan sobre un porta; las células se fijan y tiñen para el examen citológico.

Imágenes
La anatomía radiográfica del cráneo de una psitácida ya se ha descrito anteriormente.7,23 y la radiología es un buen método de evaluación de la órbita y osículos escleróticos en busca de fracturas, inflamaciones sospechosas o lesiones neoplásicas de los huesos o de algún seno. Los ultrasonidos nos pueden permitir examinar el ojo en caso de opacificación corneal o de las lentes, así como para delimitar lesiones retrobulbares.24



Electrodiagnóstico
El electroretinograma, que nos indica la funcionalidad de los fotoreceptores retinales, ha sido evaluado en pollos y rapaces.25,26 Sin embargo, aún no se han establecido valores de referencia para psitácidas. Como en los mamíferos, la indicación primaria para una electroretinografía es para determinar la degeneración retinal de los fotoreceptores como causa de una disfunción visual y para asesorar sobre la función retinal antes de una cirugía de cataratas.

Consideraciones prácticas para cirugías oftalmológicas en las aves
Se requiere anestesia general para la mayoría de los procedimientos quirúrgicos del ojo y de sus anexos. De especial consideración es la depresión cardíaca asociada con la manipulación del globo. El reflejo oculocardíaco ha sido recientemente documentado con secuelas fatales en una carolina,27 cuyo ejemplo ilustra la importancia de este fenómeno en las aves. El reflejo oculocardíaco se manifiesta como un reflejo trigémino-vagal, con la vía aferente extendiéndose por la rama oftálmica del nervio trigémino hasta los ganglios de Gasser. La ruta eferente va a través del nervio vago y termina en el músculo cardíaco, donde enlentece el ritmo del sinus y disminuye la conducción y contractibilidad.28 Para prevenir una depresión cardíaca debida a este reflejo, se debe manipular el ojo de forma discontinua, dar una presión de ventilación positiva y administrar un agente anticolinérgico intravenoso.
Incluso una máscara facial pequeña puede impedir el acceso a la región ocular y periocular durante la cirugía; así pues, se recomienda intubación endotraqueal. En aves, la perfusión anestésica en los sacos aéreos puede ser una alternativa para las cirugías oculares. La principal ventaja de ésta vía de administración incluye el disponer de un acceso libre a la cabeza para procedimientos en el ojo y mantener o disminuir la presión intraocular.29 La perfusión anestésica en los sacos aéreos consiste en una perfusión retrógrada del sistema de sacos aéreos pulmonares a través de un catéter de percusión en el saco aéreo torácico caudal izquierdo. Se recomienda monitorear la oxigenación mediante un pulsioxímetro, ya que la perfusión en los sacos aéreos causa una apnea reversible debido a que la reducción de la presión parcial de dióxido de carbono corta la estimulación del centro respiratorio.
Procesos quirúrgicos habituales incluyen extracción de masas perioculares, enucleación,8,30 evisceración,31,32 irrigación de los senos,33 y reparación de laceraciones que incluyan los párpados o la membrana nictitante. La selección adecuada, cuidado, y uso de instrumentos oftálmicos es vital para el éxito de la cirugía, habiéndose revisado este tema recientemente.34 Para obtener resultados óptimos, utilizar magnificación (X4 – 10), manipular los tejidos con cuidado y de manera precisa con instrumentos para esos cometidos, y utilizar material de sutura (6-0 o menor) apropiado para el tejido que se va a reparar. Los principios básicos de la cirugía de la región periocular en aves son similares a los seguidos en grandes animales; sin embargo, lo esencial es minimizar las pérdidas de sangre. El uso de torundas de algodón, esponjas absorbentes de celulosa ( Weck-Cel, Xombed Surgical Products, Jacksonville, FL, USA), espuma hemostática (Gelfoam, Upjohn, Kalamazoo, MI,USA), y un radiocauterio bipolar pueden ser de ayuda en caso de pérdida de sangre. Un láser quirúrgico de CO2 (Accuvet CO2 Surgical laser, Luxar-ESC Medical, Bothell, WA, USA) ha sido desarrollado para ser utilizado en procesos quirúrgicos de aves, incluyendo la excisión o vaporización de masas en los párpados.35 El láser de CO2 corta mientras cierra los vasos, y gracias a la habilidad para ajustar la fuerza e intensidad de la energía, nos asegura un mínimo daño colateral de los tejidos vecinos. Cinco vatios proporcionados con una punta de 0.3 mm (para cortar) o con una punta de ablación de 0.8 mm al 40% de potencia (para vaporización) es lo recomendado para masas en los párpados. Una protección y lubrificación adecuada del ojo son necesarias durante la cirugía.
Un Saludo
Antonio Mayorca
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Notapor Zarza » 15 May 2004, 16:23

Muchas gracias Cefiro!!!
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Notapor Hálcon del Céfiro » 16 May 2004, 05:51

De nada.

Saludos
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Notapor Hálcon del Céfiro » 16 May 2004, 05:52

Oftalmología en las Aves
Segunda Parte: Revisión de las Enfermedades Oftalmológicas
A. A. Michelle Willis, DVM, y David A. Wilkie, DVM, MS

Traducido por Marco Compagnucci Sánchez, DVM
Editado por Tania Monreal Pawlowsky

Translated and reprinted with permission from The Journal of Avian Medicine and Sugery.
The Journal of Avian Medicine and Sugery No.13, Vol.4

Abstract: Los procesos que afectan los tejidos oculares de las aves incluyen anormalidades del desarrollo, enfermedades infecciosas, procesos degenerativos y neoplásicos, y heridas traumáticas. Manifestaciones oculares son comunes en aves con enfermedades respiratorias y sistémicas. El objetivo de este artículo es repasar las enfermedades oftalmológicas de las aves enfocado a las aves de compañía y las de aviario.

Palabras clave: Oftalmología aviar, enfermedades oculares.


Introducción

La mayoría de la literatura enfocada a la etiología y al manejo de las enfermedades oftalmológicas de las aves se encuentra en forma de casos clínicos individuales o pequeñas series de casos. Se pueden encontrar excelentes revisiones de las enfermedades oftalmológicas de las rapaces, aves de laboratorio y aves de producción.1-6 En la segunda parte de este informe, se revisan observaciones documentadas e investigaciones de enfermedades oftalmológicas de las aves, enfocadas a aves de compañía y a pájaros de aviario. [Nota Ed:”Oftalmología de las Aves Primera Parte: Anatomía, Exploración y Técnicas Diagnósticas” publicado en J. Avian Med Surg, 13(3):160-166.]


Anormalidades Congénitas

En aves de compañía, las anormalidades del desarrollo que afectan al ojo no se dan frecuentemente. Criptoftalmos se refiere a la condición en la que el párpado se encuentra de forma continua sobre la órbita, y, en su forma extrema, ni siquiera es visible el margen ciliar. Diferentes grados de criptoftalmos parcial han sido documentados en cuatro carolinas ( Nymphicus hollandicus).7 Intentos de crear una fisura palpebral de manera quirúrgica no tuvieron éxito en estas aves, retornando el tejido al estado pre-operativo en cuestión de meses. En una cacatúa (Cacatua Sp.) de 6 meses de edad, se consideró una causa congénita para la presencia de un simblefaron entre el párpado superior y el tercer párpado, con lagoftalmos y una queratitis resultante a la exposición.8 Una cantorrafía parcial lateral permanente resolvió la queratitis. Descarga ocular crónica ha sido documentada en una Cacatúa blanca (Cacatua alba) con atresia coanal y drenaje anormal de los conductos nasolacrimales asociado.5 Han sido documentados ectropion y queratopatía por exposición en carolinas.5


Enfermedades infecciosas e Inflamatorias

Enfermedades víricas, bacterianas, fúngicas, protozoarias y parasitarias causan lesiones oculares en una gran variedad de especies de aves. La presentación de la enfermedad puede variar (Fig.1), ya que estos agentes pueden producir únicamente una enfermedad oftalmológica local o manifestaciones oculares que resultan de infecciones sistémicas. Complementando la información diagnóstica del examen físico y tests sanguíneos, se puede obtener información del examen citológico, de los cultivos (bacterianos, fúngicos y virales) de tejidos afectados y del examen histológico o de la microscopía electrónica de las biopsias de éstos. Tests biológicos moleculares para detectar antígenos diana o ADN han sido desarrollados para una amplia variedad de agentes microbianos que afectan a las aves.


Infecciones víricas

El poxvirus aviar es una causa prevalente de enfermedad ocular en una gran variedad de especies de aves de compañía.9-14 Muchas de las variedades del virus existentes están adaptadas a varios huéspedes aviares, pero todas son consideradas variantes del Poxvirus avium.15 Los portales de entrada incluyen la piel y los tractos alimentario y respiratorio. Las lesiones oculares iniciales del poxvirus aviar se ven comúnmente a los 10-14 días post- infección e incluyen epífora y blefaritis. Las úlceras corneales son comunes y pueden progresar hasta la perforación. De 12 a 18 días después de la infección se forman costras secas alrededor del margen del párpado que pueden llegar a obliterar la fisura palpebral. Infecciones bacterianas o fúngicas secundarias pueden empeorar los signos clínicos, y las lesiones orales concurrentes pueden dificultar la alimentación, resultando en una pérdida de peso. El Poxvirus es contagioso, y brotes eporníticos han sido documentados en aviarios y estaciones de cuarentena.10 El diagnóstico se confirma mediante examen histopatológico, identificando vesículas intraepiteliales, hiperplasia de la epidermis e inclusiones intracitoplasmáticas eosinofílicas. El tratamiento con antibióticos tópicos y sistémicos se considera de apoyo y va dirigido a las infecciones secundarias. La limpieza cuidadosa del área periocular para retirar los restos secos de la descarga ocular debería ser seguido por la aplicación de una crema oftálmica antibiótica de amplio espectro. No se deberían retirar las costras que produce el poxvirus, ya que el tejido inferior sangrará. En los primeros estadios de la enfermedad, la terapia con vitamina A ha resultado clínicamente efectiva, reduciendo la severidad de la infección.13 Las secuelas de la infección por poxvirus incluyen cicatrices en los párpados y queratitis secundarias debidas a la abrasión mecánica o a la exposición; simblefaron; uveitis; cataratas; enoftalmos; ptisis bulbi; y epífora crónica por oclusión nasolacrimal puntual.
Han sido descritas otras manifestaciones oftálmicas causadas por diferentes virus. El virus reticuloendotelial ha sido implicado en la patogénesis del linfosarcoma orbital en pavo real (Pavo cristatus). Un virus tipo papiloma fue detectado mediante microscopía electrónica de biopsias realizadas a loros grises africanos (Psittacus erithacus) con blefaroconjuntivitis nodular proliferativa y lesiones cutáneas asociadas.17 Inclusiones de papovavirus fueron encontradas en los párpados de periquitos (Melopsittacus undulatus) con blefaritis.18 Un brote de conjuntivitis y casos respiratorios fue descrito en finches australianos, siendo identificadas partículas con las características ultraestructurales de un citomegalovirus en los tejidos afectados.19 Inclusiones de un tipo de adenovirus fueron identificadas en la conjuntiva inflamada de los riñones de agapornis (Agapornis personata) que fueron eutanasiados durante un brote epornítico.20 Al igual que en las infecciones de poxvirus, la terapia contra otras infecciones virales es de apoyo. Se recomienda aislar los individuos enfermos de los sanos, y cualquier nuevo individuo debe pasar una cuarentena antes de ser introducido en la colección. La vacunación es un tema controvertido.


















Figura 1. Un pionus (Pionus Sp.) con pérdida de plumas en la región periocular, blefaroespasmo y descarga serosa ocular. Después de que el ave fuese anestesiada para un examen oftalmológico, se hizo evidente una severa queratitis ulcerativa, presumiblemente secundaria a un trauma.

Infecciones bacterianas

Conjuntivitis, queratitis, blefaritis, uveitis e inflamación periocular asociada a sinusitis son las manifestaciones más comunes de infecciones bacterianas. Blefaritis estafilococócica y queratoconjuntivitis fueron diagnosticadas en un gran grupo de loros amazonas introducidos en Japón.21 En loros, queratoconjuntivitis por Clhamydia ha sido observada como una infección local así como en asociación con clamidiasis generalizada. 22 Mycoplasma gallisepticum23,24 y Haemophilus paragallinarum24 fueron aislados de finches comunes (Carpodacus mexicanus) con conjuntivitis. La terapia con fluoroquinolona tópica y tartro de tilosina oral ha sido notada como efectiva frente a aves afectadas de Mycoplasma gallisepticum.25 Una bacteria tipo Haemophilus fue aislada de la conjuntiva de una carolina con blefaritis unilateral y conjuntivitis severa.26 Especies de Mycoplasma han sido propuestas como causantes de conjuntivitis en carolinas,27 frecuentemente asociada con enfermedad respiratoria de vías altas y bajas. Las infecciones micobacteriales han sido asociadas con queratitis en loro de Maximilian (pionus maximiliani),28 inflamación retroorbital en loros amazonas de nuca amarilla (Amazona ochracephala auropalliata),29 y blefaritis en amazonas de frente roja (Amazona autumnalis).30 Sinusitis infraorbital crónica y supuración periorbital han sido asociadas con infecciones de Nocardia asteroides en otra amazona de frente roja (Amazona autumnalis).31 Una amazona común (A. Amazonica) con sinusitis desarrolló un absceso supraorbital bilateral.32 Se aisló Pseudomonas aeruginosa de las coanas y del absceso supraorbital. La uveitis formó parte de una septicemia causada por una especie de Staphylococcus coagulasa positiva en agapornis.
La terapia antimicrobiana puede ser efectiva en aves con una infección bacteriana, administrando el agente apropiado y si el ave se deja tratar (tópico, sistémico, o ambos). Las infecciones de los senos se pueden curar si se tratan a tiempo; sin embargo, las sinusitis crónicas son más problemáticas y puede llegar a ser necesario el drenaje y lavado de los senos. Esta técnica ha sido descrita con anterioridad.33



















Figura 2. Una cacatúa con una proptosis ocular traumática complicada por una infección secundaria con Aspergillus Sp. La solución fue la enucleación.


Infecciones micóticas

Manifestaciones oftalmológicas de enfermedades micóticas respiratorias o diseminadas han sido documentadas en aves de compañía y aviarios. La enfermedad intraocular y orbital asociada a cryptococccosis diseminada en una cacatúa de las Molucas (Cacatua moluccensis) fue verificada en la necropsia.34 Lesiones corneales y conjuntivales gris-blanquecinas fueron observadas en psitácidas infectadas por Candida albicans.35 Infecciones fúngicas oportunistas pueden complicar lesiones traumáticas en tejidos oculares (Fig.2).


Protozoos

Toxoplasma gondii ha sido identificado en el tejido ocular y del sistema nervioso central de canarios (Serinus canaria) con ceguera.36 Las lesiones oculares incluían coroiditis, desprendimiento de retina, neuritis óptica y miositis periorbital.


Parásitos

Las infecciones por Knemidokoptes pilae pueden causar lesiones escamosas proliferativas e hiperplásicas en el área periorbital del pico, cloaca y patas. La inmunosupresión selectiva y predisposición genética pueden estar asociadas con una infección.5 Los ácaros se pueden detectar mediante un raspado de piel. La terapia con ivermectina (diluida 1:8 en propylen glicol y administrada a 200 µg/Kg vía subcutánea u oral) normalmente resulta efectiva.27
Varios nemátodos han sido documentados como los causantes de infectar el tejido periocular de aves de compañía y de aviario. Un gusano translúcido de movimiento rápido fue detectado entre el globo y la membrana nictitante de un joven loro del Senegal (poicephalus senegalus) con un historial de blefaroespasmo unilateral y conjuntivitis moderada.37 Una sola aplicación de 0.125% de bromuro de demecarium, una inhibidor de la colinesterasa, fue utilizada para acabar con los gusanos, los cuales fueron extraídos del fórnix conjuntival mediante un lavado de solución salina estéril. Estos gusanos fueron identificados como Thelazia sp., y las moscas son consideradas los huéspedes intermediarios. Los nemátodos de Oxyspirura sp. pueden causar conjuntivitis, chemosis y prurito periocular en aves infectadas. El parásito, en su huésped intermediario, la cucaracha, es ingerido por el ave. Después de esto la larva migra desde el buche hacia el esófago, llegando al fórnix conjuntival por el conducto nasolacrimal. Los nemátodos de Oxyspirura han sido encontrados en astillas de madera38, y se han documentado como comunes en las cacatúas. Una única dosis de ivermectina tópica (rango de la dosis 0.005-0.05 mg) fue efectiva para eliminar nemátodos de Oxyspirura del saco conjuntival de pollos experimentalmente infectados. Por otro lado, la ivermectina no fue efectiva al administrarse por vía oral o intramuscular.


Deficiencias Nutricionales

Es común encontrar hipovitaminosis A en aves alimentadas únicamente con semillas. La conjuntiva y tracto respiratorio, así como otros sistemas corporales, se pueden ver afectados.39 La inflamación de los párpados puede estar causada por la hiperqueratosis de la conjuntiva, y una epífora puede ser resultado de la oclusión de los conductos nasolacrimales debido a un engrosamiento del epitelio. Estas superficies mucosas pueden ser más susceptibles a infecciones bacterianas, virales o fúngicas debido a la disminución de anticuerpos secretores (inmunoglobulina A). Otras causas, aparte de la causada por la deficiencia de vitamina A o sus precursores en la dieta, podrían asociarse con enfermedades del hígado o del páncreas. Una pobre absorción de los niveles adecuados de vitamina A en la dieta puede ser secundario a una enfermedad intestinal. Suplementos de vitamina A, ya sean orales o parenterales, se pueden incluir en el manejo de conjuntivitis, obstrucción nasolacrimal o sinusitis si la historia de la dieta hace sospechar o si hay otros indicios clínicos de deficiencia.

















Figura 3. Un loro amazonas con una masa verrucosa que se extiende desde uno de los márgenes de la membrana nictitante. Una biopsia por excisión, preservando el margen limitante de la membrana nictitante, llevó a un diagnóstico histológico de xantoma.


Neoplasia

Las neoplasias relacionan una variedad de estructuras oculares y anexas, y pueden ser primarias o metastásicas de un órgano distante. Los párpados y la membrana nictitante se han visto envueltas en procesos neoplásicos, incluyendo un tumor benigno de células basales40 y un lipogranuloma41 en el párpado de periquitos. Un carcinoma de células basales fue extraído del margen principal de la membrana nictitante de un coenuro.8 Una masa apareció en el mismo margen del párpado 9 meses después, revelando una biopsia por excisión un diagnóstico de carcinoma de células escamosas. Un xantoma del tercer párpado ha sido descrito en un periquito,8 y también se ha visto un xantoma en el tercer párpado en un loro amazonas sin otros signos clínicos(Fig .3). Sin embargo, los resultados de la analítica sanguínea pre-operatoria revelaron concentraciones de enzimas hepáticos algo elevadas (A.M.W., datos sin publicar, 1999). Un cistadenoma fue reseccionado de la región periorbital medial del ojo izquierdo de un loro gris africano; se especuló que tenía relación con la glándula lacrimal.42 Un meduloepitelioma intraocular maligno ha sido descrito en dos carolinas.43
Adenomas pituitarios han sido descritos en una carolina de cuatro años de edad con ceguera aparente y pupilas dilatadas,44 en un loro amazonas de 11 años de edad con exoftalmos asociado, ulceración de la córnea y ceguera,45 y en 9 de 50 periquitos con exoftalmia unilateral o bilateral.46 Exoftalmos con queratitis por exposición fue uno de los hallazgos clínicos en una neoplasia linforeticular periorbital en un loro gris africano47, y un linfosarcoma orbital en un pavo real (Pavo cristatus).16.


Miscelánea

Degeneración corneal

La degeneración cristalina de la córnea fue encontrada en el 8.7% de las aves (incluyendo loros amazonas, periquitos, carolinas, cotorras y finches) necropsiadas en una estación de cuarentena.18 La causa de las lesiones degenerativas en este grupo de aves no se determinó, pero fueron descritas como secuela de inflamación ocular.


Cataratas

Las cataratas se encuentran en aves asociadas a malformaciones del esqueleto, desordenes genéticos, deficiencias nutricionales, infección, trauma, senectud, efectos tóxicos, y otras enfermedades oculares como uveitis y degeneración de retina.2 Las cataratas seniles deben ser el tipo más común observado en aves de avanzada edad.48 Sin embargo, deben ser diferenciadas de la esclerosis lenticular nuclear que acompaña de forma normal a las lentes a medida que pasa el tiempo y que no está asociado con cambios significativos en la visión. Cataratas hereditarias han sido documentadas en canarios Yorkshire.49 En estas aves, los análisis del pedigrí sugirieron una herencia asociada a la penetración por completo de un alelo recesivo en un locus autosomal. Un intento de extracción extracapsular de las lentes mediante microcirugía fue considerado no viable debido al riesgo de provocar una uveitis secundaria por el pequeño tamaño del ojo del canario. Las cataratas hipermaduras, añadidas a la degeneración de retina, han sido descritas en un mina (Acidotheres cristatellus).50 La luxación de lentes catarácticas, tanto anteriores como posteriores, han sido observadas en cacatúas de edad avanzada, presuntamente secundarias a una zonulisis inflamatoria (A.M.W. y D.A.W., datos no publicados, 1999). La extracción extracapsular de las cataratas fue realizada con éxito en un cóndor andino (vultur gryphus)51, y también se ha practicado con éxito una extracción de cataratas utilizando facoemulsificación en rapaces.52 El pequeño tamaño del ojo de algunas aves limita el tipo de opciones quirúrgicas disponibles, aunque resultados satisfactorios han sido documentados en una carolina, loros amazonas, y cacatúas.2 Un oftalmólogo veterinario debe ser consultado para determinar las opciones terapéuticas y saber si el ave es candidata para la cirugía. Las cataratas pueden ser el resultado de una inflamación intraocular inmunomediada; en dichos casos debería ser administrada una medicación antiinflamatoria tópica.




















Figura 4. Una lesión en forma de masa cística ventral al globo de una cactúa. Una herida por picadura, presumiblemente infligida por un compañero de jaula, fue identificada en esta zona al poco de aparecer la lesión en forma de masa periorbital. Después de la excisión quirúrgica fue identificado como un quiste epitelial lineado.


Trauma

Los traumas oculares y de otros tipos son más comunes en aves que comparten jaula con otros pájaros. Se dan sobre todo en época de reproducción o en jaulas superpobladas. Traumas en los párpados pueden producir cicatrices que pueden causar irritación corneal crónica. La membrana nictitante cumple un importante papel mecánico a la hora de repartir la película lacrimal; Si se lacera, la membrana nictitante debe ser suturada. También el párpado puede ser reparado utilizando una sutura absorbible de 7-0 a 9-0 a una profundidad aproximada de 0.75 (para evitar que la sutura irrite la superficie corneal). Traumas penetrantes o romos pueden producir una variedad de lesiones oculares, incluyendo uveitis, hifema, perforación corneal, prolapso del iris, ruptura de la cápsula de la lente, desprendimiento de retina, y daño de los osículos escleróticos. Un quiste periocular fue encontrado en la parte inferior del globo en una cacatúa blanca con una historia de trauma facial reciente asociado a heridas por picaje ( J.Stiles, comunicación oral, 1999; Figura 4). El quiste estaba alineado con el epitelio secretor, y no reapareció después de la resección quirúrgica. Cuerpos extraños, como semillas atrapadas por la membrana nictitante, pueden irritar la superficie e inducir un trauma en la córnea y la conjuntiva.


Glaucoma

No hay casos documentados de glaucoma primario en aves de compañía, aunque la enfermedad ha sido descrita en pollos6 y rapaces.1 Un glaucoma aparentemente primario fue observado en un canario.5 El glaucoma se puede desarrollar como secuela de una luxación de lente o secundario a una inflamación crónica, con sinequia posterior o anterior periférica y formación de membrana fibrovascular preiridal.


Degeneración Retinal

Degeneración retiniana bilateral fue confirmada histológicamente en una cotorra de 3 años de edad con problemas de visión.53 Las cataratas eran una sospecha clínica, pero el resultado del examen histopatológico de las lentes no fue descrito. Los autores no especularon sobre la causa de la degeneración retiniana. Focos de degeneración retinianos fueron identificados en un mina con cataratas hipermaduras.
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